La verdadera historia de cómo México consiguió el Mundial de 1986

La verdadera historia de cómo México consiguió el Mundial de 1986

La idea no surgió en las oficinas de una televisora, aquí está la historia real, sin ciencia ficción.

En la verdadera historia de cómo México consiguió la Copa del Mundo de 1986 no sale ningún personaje parecido a Diego Luna, el protagonista tampoco era contador y la idea no surgió en las oficinas de una televisora, ni siquiera el soundtrack de la historia sonaría como tecno pop. Así fue la historia… sin ciencia ficción.

Rafael del Castillo recibió una llamada del primo de Don José López Portillo, que estaba en la CONADE, Miguel López Portillo. Le dice que el Presidente quiere hablar con él y le responde que sí, con mucho gusto, cuando él me diga. Va a verlo y le dice el licenciado López Portillo, acababa de pasar la devaluación y México estaba hecho pedazos. Ahí, pregunta el Presidente: ‘¿Cómo le podemos hacer para traer el Mundial México?’. Le responde que eso es muy difícil. Normalmente esas sedes se dan de ocho a 12 años antes. Le dijo que dinero no teníamos.

Rafael del Castillo hijo platicó en exclusiva con ESPN. ESPN

“El presidente le pidió ir a ver a Miguel de la Madrid, que ya era presidente electo. Ahí, lo ve el licenciado De la Madrid, que se conocían desde la universidad. Le dice: ‘oye, me habló el Presidente, pero es complicado que en tres años logremos un Mundial’. Le dice que se esperara, y abre una puerta de la oficina de al lado, ahí estaban Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo. Su expresión fue la siguiente: ‘ya hay lana, cabr**’. Azcárraga hizo el Mundial, porque el gobierno no tenía ni un peso, la FMF tampoco. Ahí está la historia”, cuenta Rafael del Castillo, hijo del expresidente de la Federación Mexicana de Futbol que trajo el Mundial de 1986 a México, en entrevista con ESPN.

En la vida real Martín de la Torre se llama Rafael del Castillo y no, no era contador, fue doctor en derecho egresado de la UNAM, seguidor de The Beatles, la canción ‘Yesterday’, en particular. Fue el presidente de la Federación Mexicana de Futbol que utilizó la genialidad y verborrea mexicana, para traer la Copa del Mundo de 1986 a México, juntando los estadios de último momento y logrando una sede que parecía imposible.

La primera vez que Rafael del Castillo habló con Azcárraga fue para mentarse la madre. El propietario de Televisa intentó meter a Zizinho, papá de Jona y Gio dos Santos, a la Selección Mexicana, pero el presidente de la Federación Mexicana de Futbol se negó, debido a que el brasileño ya tenía partidos con su selección, lo prohibe FIFA. En la organización del Mundial, la comunicación aumentó entre ambos personajes.

“No se podía jugar a nivel del mar, eso descartó el estadio de Tampico y el de Veracruz. El presidente no se llevaba con el gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas, entonces tampoco era opción. Nos faltaban dos estadios y se enteraron que Estados Unidos también iba por el Mundial, con Pelé como bandera y el apoyo del gobierno”, recuerda Rafael del Castillo hijo.

“En una comida en Querétaro le dicen a Rafael Camacho Guzmán, que era el gobernador del estado, y ahí les dice que él se aventaba un estadio en menos de tres años. Nos faltaba uno, Neza. En la película de ficción, dicen que fue después de la elección y no es cierto. Ese estadio apenas se había inaugurado. Invitaron al presidente de la Comisión Revisora de Estadios, Hermann Neuberger, revisaron todos y muy bien. Agarran al directivo alemán y lo llevan al Estadio Neza en helicóptero, el inmueble estaba lleno y le cantan el ‘Himno a la Alegría’. Se le salen las lágrimas al directivo de FIFA y le señalan que ese es el verdadero pueblo de México, y lo aprueban. En la película hacen como que le dan dinero, eso es falso”.

Si hoy México está a días de inaugurar una Copa del Mundo, organizada con Estados Unidos y Canadá, hace 40 años las tres naciones eran rivales como consecuencia de la renuncia de Colombia, anunciada por el presidente Belisario Betancourt, que declinó ser sede de la Copa del Mundo de 1986.

La reunión de estocolmo y el retraso de Estados Unidos

João Havelange, ex presidente de la FIFA, le comentó a Rafael del Castillo y a Guillermo Cañedo que la votación para definir la sede de la Copa del Mundo de 1986 se estaba poniendo difícil. Entonces, comenzó la estrategia:

“Guillermo Cañedo dijo: ‘mi Rafa, necesito que te hagas cargo del alemán, Hermann Neuberger’. Él había sido soldado en la guerra, pero soldado es un decir, porque tenía 13-14 años, pero es un decir, porque más que nada ayudaba a los soldados. Fue clave para que fuera sede del Mundial. Le piden a mi papá que logre que ponga en el reporte que ‘México es el único que cumple con los requisitos de la Comisión Revisora de Estadios’, porque él era el encargado de esa comisión.

“Mi papá llega al cuarto del hotel de Neuberger, le dice que necesita verlo y que lo despiertan. Le pide que en su reporte ponga: ‘México es el único que cumple con los requisitos’. Se niega y mi jefe le dice, antes de irse, ‘pues regalaselos a los que ganaron la guerra’. Eso le pegó en el corazón a Hermann, sale el traductor, era un chileno, y dice que acepta”, narra el hijo de Rafael del Castillo.

La votación se desarrolló en Estocolmo, y Egipto, además de Suecia, eran los países que habían retirado su voto a México, para dárselo a Estados Unidos. Ahí, Rafael del Castillo encontró una puerta para que el tiempo jugara a su favor. Justo cuando entraba al edificio donde se realizaría la votación, llegó un grupo de manifestantes buscando a la comitiva gringa. Ellos reclamaban la muerte de Aldo Moro, defensor de la democracia en Italia, y creían que había sido provocada por una agencia de investigación estadounidense. El entonces presidente de la Federación Mexicana de Futbol les desliza a los protestantes por cuál de las entradas al recinto iban a pasar los de la comitiva de Estados Unidos.

“Entonces se van para allá los manifestantes. Mi papá tenía un discurso de 15 minutos y lo recortó a dos, sólo dijo: “Confío en que van a seguir lo aprobado por el cuaderno de cargos, México es un país futbolero y está listo”. Antes había pasado Canadá y cuando fue el turno de Estados Unidos, no había llegado nadie. Pasó el tiempo y se hizo la votación, sin los estadounidenses. Así, gana México”, señala Del Castillo.

“Lo que sí, no sé cómo o quién, se logró que todos los que votaron por México, anunciaran su voto primero, lo que sí ayudó”.

Después Henry Kissinger, el que encabezaba la candidatura de Estados Unidos, le dice a mi papá: “me hubiera gustado tener un agente como usted, por favor invítame a su Mundial”.

El temblor de 1985 y un Mundial en menos de nueve meses

“Mi papá me pidió que fuera al banco, que sacara un millón de pesos y comprale cosas a la gente, eso fue lo que me dijo mi jefe”, recuerda Rafael del Castillo, en el temblor de 1985. México demostró ante FIFA que ningún estadio había sido dañado y que había condiciones para hacer la Copa del Mundo en menos de nueve meses.

“Mi papá sí dijo: “se necesita una brocha de pintura y hacemos el Mundial’. Es lo que se tenía que decir. Había puro pesar, pura muerte, nos rebasó a todos. Siguió adelante, con todo el dolor. Se había acordado que se necesitaba una alegría para todos”.

1986, el mejor Mundial en la historia de México

Después del fracaso de 1982, nadie quería dirigir a la Selección Mexicana. En medio de una Federación Mexicana de Futbol que estaba en plena reconfiguración, Bora Mulutinovic aceptó el reto de dirigir a México para la Copa del Mundo de 1986, aún sin saber que ese país terminaría por ser sede.

“Bora le dice a la FMF, ayúdame, porque no tenemos a Maradona o Zico, voy a tratar de traer jugadores que ya sepan jugar juntos. Lo que sí necesito, es que me ayudes a tener el mayor tiempo posible, para que juguemos como equipo. Bora tenía las fichas de todos los jugadores del mundo, todo, era impresionante. Le dijo, que si se puede un año, estaría genial”, esa fue la petición del entrenador de México en 1986.

El técnico de México en el Mundial de 1986 recuerda el papel de la afición en la motivación del equipo para conseguir un resultado histórico. GettyImages

Los presidentes de los clubes del futbol mexicano aprobaron prestar un año a los jugadores y consiguen juegos en Italia, Hungría, en varios países. El líder no era Hugo Sánchez, sino Tomás Boy.

En ese MundialMéxico no pierde ningún partido en tiempo regular, supera la fase de grupos en primer lugar, supera los octavos y cae en penales con Alemania, en cuartos de final, señalando a que Hugo Sánchez no quiso tirar un penal.

“Hugo Sánchez jugó lesionado varios partidos, por eso, en descargo de él, la presión no le hacía mella”.

En la película, a Rafael del Castillo, llamado Martín de la Torre, supuestamente, Emilio Azcárraga le regala una casa, en la vida real no existió ese regalo, pero lo que sí, es que tanto el film y la historia real coinciden en un punto “es el mejor Mundial en la historia para México”.

Maradona con la Copa del Mundo de México 1986 Getty Images

Omar Flores

Fuente: https://www.espn.com.mx/futbol/mundial/nota/_/id/16809024/mexico-1986-mundial-rafael-del-castillo-historia-real

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